?

Log in

 
 
14 April 2012 @ 04:05 pm
Stigmata - Bereavement  

La primera vez que publiqué esta historia fue en un formato de dos narraciones, la omnisciente y la primera persona, ahora me decidí por una. Todo el fic se desarrolla en primera persona, espero les guste (en caso de que alguien se decida a leerlo, nuevamente, claro). Voy a tardar un poco de re-escribir el fanfic, ya que quiero hacerlo bien y no "hacer como" que lo edité, sino que se note que he podido mejorar aunque sea un poco. Desde ya ¡gracias! 



Capítulo uno: Bereavement

Hace algunos meses desde mi salud no se veía tan radiante como solía ser y me preocupé porque al ser miembro de una banda tienes que estar al ciento por ciento todo el tiempo, dar lo mejor de ti; al ser una banda emergente como Alice Nine cosas como entrevista y sesiones fotográficas están a la orden del día, programas radiales y todo lo demás… Puede parecer duro este tipo de vida, pero hay momentos en los que también nos divertimos. Disfruto mucho de la compañía de los integrantes de la banda. El mejor momento es sin duda el componer una canción, es una de las cosas que más llena mi alma y por sobre todo es capaz de traspasar ese sentimiento tan especial que se tiene al verla nacer y compartirla a un gran número de personas…

Me encanta ser músico, no creo haber podido ser otra cosa, esta es la razón de mi vida, es lo que me gusta hacer.

¿Por qué es que digo todas estas cosas?

Es como si hubiera tomado un camino distinto a lo que planteé en un comienzo pero no es así, tiene mucho que ver lo uno con lo otro, mi amor hacia la música y mi estado de salud.

Asistí al centro médico para un chequeo completo, no tenía ni la más remota idea de la explicación a mis malestares: dolores de cabeza, pérdida del apetito, cambios de humor y vómitos, siempre mantuve en mi mente la idea del estrés, no era raro pensarlo de esa manera y sólo comencé a relajarme; asumo que fue irresponsable de mi parte no preocuparme realmente o no darle el peso a la situación…

El día que decidí ir al médico o más bien, cuando llegué, fue luego de los ensayos de la banda, me sentí agotado, tanto que perdí la capacidad de respirar. El calor en el estudio se me presentó de forma terrible, como si en algún momento me hubiese metido a un horno o un sauna, tanto calor que al mirar el suelo o mis manos se veían hechas de agua… en ese instante un cuadro de convulsiones me llevó a la clínica de emergencia, todos parecían tan preocupados por mí, los recuerdo claramente diciendo cosas como: “Vas a estar bien” o “No te preocupes”, mientras me llevaban en camilla a la ambulancia, puede que haya sido sólo mi imaginación pero sentí que alguien lloró por mí en ese momento.

Una vez en la clínica y habiéndome hecho un chequeo completo, pensaba que quería —antes que cualquier otro— conocer mi diagnóstico, saber qué era, tomar los medicamentos y olvidarlo todo, pero el destino, el cruel destino tenía otra cosa preparada para mí, algo que ni yo mismo en la peor de las pesadillas llegué a vislumbrar, algo que no sería capaz de desear ni al peor de mi enemigos… porque desde que estuve en conocimiento de la realidad del diagnóstico la vida se me fue, dejé de vivir en vida.

Una enfermedad que por falta de atención y descuidos estaba ya muy avanzada, pese a ello aun podía ser remediada, pero el riesgo era mucho. Operarían mi cabeza, pero un NO fue lo que recibieron los médicos de mi parte, un NO rotundo y sepulcral, pues no dejaría que un montón de sujetos de cotona blanca escudriñaran con sus pinzas dentro de mi cerebro; si algo salía mal moriría en un instante y si salía con bien lo que me esperaba era un martirio de vida: como consecuencia menor se me caería el pelo, sentiría el dolor punzante en cada fibra de mi cuerpo, una debilidad tan arrasadora que hasta una simple gripe haría estragos en mí y por sobretodo pasaría la mayor parte del tiempo en el hospital y me perdería las cosas que más amo en la vida por estar en recuperación. Existen personas que sí deciden hacerlo, no me opongo, pero para mí no, no era lo que quería, ya que prefiero pasar por todas las etapas de mi enfermedad hasta quedar hecho un despojo humano al elegir mi vida tal cual es ahora en lugar de una vida de hospital.

Luego de haber pasado por la clínica todos parecían más pendientes de mí, preguntándome a cada minuto si estaba bien, si podíamos seguir con los ensayos o si no eran lo suficientemente duros para mí; tanta fue la preocupación que incluso instalaron un sistema de ambiente temperado, obviamente, preocupados por mi estado de salud. Desde entonces fue que comencé a mentir constantemente, no quería que nadie se enterara, que me vieran con lastima o que me trataran de forma distinta sólo por saber que iba a morir, así es, mi enfermedad era a estas alturas de carácter terminal.

Convenciendo a todos de que realmente no era nada serio sino un cuadro de estrés fue que el asunto pasó a segundo plano y todos volvían nuevamente a tratarme como antes así como había sido mi deseo.

Siempre pensé que sería un martirio saber de tu muerte antes de tiempo, que viviría esclavizado a ella, pero es justamente lo opuesto, ya que desde que supe que moriría en poco tiempo es que comencé también a valorar las cosas y a las personas que tenía a mi lado; cuando sabes que morirás no te preocupas de banalidades, vives tranquilo y de alguna forma alcanzas la libertad. Me sentía bien aunque con las típicas molestias de la enfermedad —en un principio— de vez en cuando, nada serio incluso diría que aprendí a vivir con ellos y ya ni los encontraba tan malos.

Algo que me satisfacía y hacía mis días más felices era ver cómo la popularidad de Alice Nine subía y subía, de ninguna forma hubiera querido cambiar este momento, este preciado tiempo, sino, si lo perdía ahora nadie podría contarme sobre el final del sueño, porque aunque no lo parezca el concebir a Alice Nine era un sueño que se concretaba, esta era la banda y la familia que siempre quise. Alice Nine es mi familia y mi vida.

Muchos meses han pasado luego de mi diagnóstico y nada ha cambiado, lo único nuevo era que a pesar de valorar tanto a las personas que tenía ahora junto a mí, de alguna forma me di cuenta de que había sido egoísta, sin saber lo que pensarían ni sentirían cuando por fin dejara de estar con ellos y una cosa más… ¿qué pasaría con Alice Nine? Con la familia y la banda que se supone dije amar tanto, el que me vaya y les deje debería ser una situación compleja…

Estando en mi cama pude pensar con claridad y sabía lo que haría a partir de mañana: hablaría con ellos. Uno a la vez para saber qué pensarían de perder a alguien de la banda, no precisamente diciéndoles que sería yo esa persona, ¡claro que no!, eso sí que sería considerado una brutalidad de mi parte llegar y decirles: “¿Qué pensarías si alguno de nosotros muriera? Lo pregunto porque me voy a morir tal ves mañana o la próxima semana o el mes que viene”. Qué idiota, reí ante el pensamiento.

Esa noche dormí tranquilamente al igual que las noches anteriores, esperando el nuevo día, al menos algo me decía que el cáncer no me mataría hoy. “Probablemente la próxima semana”, me dije antes de dormirme por completo.



 
 
Current Location: Santiago, Chile
Current Music: Hot Issue - 4minute